Te
echo de menos. Me haces falta como el aire para respirar, lo sé
porque cuando me preocupo me olvido de como seguir viviendo,
literalmente, porque resulta que me quedo sin oxígeno. A veces me
gustaría tener una brújula que me indicará tu norte, para saber al
menos que estás bien aún cuando pierdas el rumbo. Aunque para ser
sinceros, ojalá tu camino desembocará en mí y tu brújula se
volviera loca. Que nadie nos encontrase. Perdernos juntos suena
mejor, no habría mapa del tesoro porque el tesorl eres tú.
Hola,
estás perdido. Espero que estés bien. Un saludo.
– Nota
mental: Echar
de menos es una acción maldita: jamás te sacia. Siempre entra en un
bucle que no acaba. Sientes que te ahogas que esa persona te hace
falta. Y no puedes reclamarle: pues nada os ata.
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